Con "El día de la revelación", Steven Spielberg demuestra que, a sus casi 80 años, nadie domina el lenguaje del asombro como él. La película se aleja de la nostalgia de sus trabajos recientes para sumergirse en un thriller de ciencia ficción contemporáneo que se siente tan urgente como espectacular. La trama, que sigue a una periodista (Emily Blunt) y a un joven investigador (Josh O'Connor) tras el rastro de un contacto extraterrestre inminente, logra equilibrar perfectamente la escala global del evento con la intimidad emocional de sus protagonistas.

El guion de David Koepp es una pieza de relojería que recupera la tensión de La guerra de los mundos, pero sustituyendo el terror por una intriga política y existencial fascinante. Spielberg opta aquí por un estilo visual más crudo y realista, apoyándose en una fotografía que huye de los excesos digitales para darnos una sensación de veracidad sobrecogedora. No es solo una película sobre naves espaciales; es una exploración sobre cómo la verdad puede fragmentar o unir a una sociedad ya de por sí dividida.

Las actuaciones son, sin duda, uno de los pilares del filme. Emily Blunt ofrece una interpretación contenida pero poderosa, cargando con el peso ético de la historia, mientras que la química con O'Connor aporta el dinamismo necesario para que el ritmo no decaiga en sus más de dos horas de duración. Aunque algunos podrían echar de menos el optimismo ingenuo de E.T., esta obra propone una madurez necesaria: Spielberg ya no solo nos pide que miremos a las estrellas, sino que nos preguntemos si estamos listos para lo que encontraremos en ellas. La podremos er en junio.