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1 de marzo de 2026
50 años de Taxi Driver"
A medio siglo de que Travis Bickle subiera el volumen de su radio para apagar el ruido de una sociedad en descomposición, Taxi Driver no solo sobrevive: quema. La obra cumbre de Martin Scorsese, con guion de Paul Schrader, cumple 50 años recordándonos que el cine de autor puede ser, al mismo tiempo, un puñetazo en el estómago y una pieza de arte coreografiada.
Galería
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El descenso a los infiernos de Travis Bickle
Robert De Niro entregó aquí la interpretación de su vida. Su Travis no es un héroe, ni siquiera un antihéroe convencional; es el síntoma de una América post-Vietnam traumatizada. A través de sus ojos —y del parabrisas empañado de su Checker Cab— vemos una Nueva York que parece un vertedero espiritual. La famosa frase "¿Me estás hablando a mí?" sigue resonando no por su chulería, sino por la aterradora soledad que desprende un hombre que solo se encuentra a sí mismo frente al espejo.
La Santísima Trinidad del Cine
Lo que hace que Taxi Driver siga siendo relevante tras cinco décadas es la colisión perfecta de tres genios:
Scorsese: Con una dirección expresionista que convierte las luces de neón en manchas de sangre anticipada.
Schrader: Cuyo guion es una disección existencialista sobre el aislamiento urbano.
Bernard Herrmann: Su banda sonora, la última que compuso, es un jazz fúnebre que marca el latido de la locura.
¿Por qué verla hoy?
En la era de la hiperconectividad, el tema central de la película —la soledad radical y la alienación— es más actual que nunca. Jodie Foster, en un papel que desafió los límites éticos de la época, y Harvey Keitel, como el repulsivo 'Sport', completan un cuadro de personajes que se sienten peligrosamente reales.
"Algún día llegará una verdadera lluvia que limpiará toda esta escoria de las calles".
Cincuenta años después, la lluvia de Travis sigue cayendo, y nosotros seguimos mirando por la ventana, fascinados por el brillo del asfalto mojado.













