
Toy Story 5
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Miyazaki; premio Princesa Asturias
5 de junio de 2026Cría cuervos (1976), dirigida por Carlos Saura, es una de las obras maestras indiscutibles del cine español y una pieza fundamental para comprender el periodo de la Transición. Rodada en los últimos meses del franquismo, la película se construye como un retrato íntimo, melancólico y profundamente alegórico sobre la infancia, la pérdida y el peso de la memoria. La historia se centra en Ana, una niña de nueve años interpretada magistralmente por Ana Torrent, que vive en un caserón de Madrid junto a sus dos hermanas, su abuela muda y su estricta tía Paulina. Tras haber presenciado la dolorosa muerte de su madre a causa de una enfermedad y, poco después, la de su padre, un militar de perfil autoritario, Ana se ve incapaz de procesar el duelo en un entorno tan rígido. Por ello, se refugia en un mundo propio donde los límites entre la realidad, los recuerdos y las fantasías —incluyendo las constantes apariciones de su madre muerta, encarnada por Geraldine Chaplin— se desvanecen por completo.
Si algo sostiene la genialidad de la película de principio a fin es la magnética mirada de Ana Torrent. Con sus ojos enormes y expresivos, la joven actriz logra transmitir una mezcla perfecta de inocencia, trauma y una oscura madurez, ofreciendo una actuación de una verdad sobrecogedora que huye de los clichés infantiles habituales. Aunque el filme funciona a la perfección como un drama psicológico familiar, resulta imposible desligarlo de su contexto histórico y político. El padre representa de forma directa la herencia del régimen franquista, frío y decadente, mientras que el caserón victoriano opera como una metáfora de la España de la época, encerrada en sí misma y obsesionada con las apariencias. De este modo, el famoso refrán que da título a la obra sugiere con sutileza que las nuevas generaciones están despertando para romper con el pasado establecido.
Finalmente, el apartado sonoro juega un papel crucial en la narrativa gracias al uso de la icónica canción "Porque te vas" de Jeanette. Saura utiliza esta melodía no solo como un reflejo de la cultura pop de la época, sino como un elemento conductor que contrasta la aparente ligereza del ritmo con la profunda tristeza y el deseo de evasión de las niñas. En conclusión, Cría cuervos se consolida como una obra bellísima pero desgarradora, donde se disecciona el mito de la infancia idílica para recordar al espectador que los niños también sienten el peso de la muerte y la hipocresía de los adultos. Es una pieza imprescindible para los amantes del cine de autor, destacada por su atmósfera hipnótica y por regalarnos uno de los retratos psicológicos más honestos y duraderos de la historia del cine moderno.







