
María Callas
20 de febrero de 2025
El impacto de “The Brutalist” (ya en cines)
"The Brutalist” tiene la inteligente y arriesgada idea de haber sido rodada en formato de (35mm+35mm) 70 milímetros. Una maravilla visual que nos permite ver casi el doble de contenido a lo ancho de la pantalla.
Pero ¿Por qué no se rueda más veces en este formato? Porque es más caro y no todos los cines tienen el proyector necesario para que encaje este tamaño de fotograma. El proyector habitual es el de 35mm. No el de 70mm.
Para que todos lo entendamos el 35 mm es el formato del carrete que usábamos para hacer las fotografías analógicas. Multiplícalo por dos a lo ancho (70 mm), luego proyecta todo el metraje a 30 fotogramas por segundo y tendrás “The Brutalist” de Brady Corbet, “Lawrence de Arabia” de David Lean, “The hateful eight” de Quentin Tarantino o algunas escenas de las películas de Christopher Nolan.
En resumen. la historia del cine ha dejado demostrado que el negativo (con un formato mayor o menor), el objetivo focal (con más o menos ángulo) y la propia pantalla del cine (más curvada o menos) son fundamentales para dejar la impronta visual en el espectador. Añádele un buen guión (algo imprescindible) y tendrás una experiencia monumental.
El cine actual ha perdido toda la inventiva que tenía antaño por culpa de la cultura de la inmediatez, la digitalización masiva y las nuevas tecnologías.
¿O no es insuperable la carrera de cuádrigas de “Ben-Hur” de William Wyler del año 1953? ¿O el inmenso desierto de “Lawrence de Arabia” (1962) de David Lean?
Por cierto “La conquista del Oeste” de 1963 se rodó con tres cámaras sincronizadas. Luego se pegaban juntos los tres negativos (se unían con cinta adhesiva) y se proyectaba hacia una pantalla panorámica. ¡Recuerdo ver esas dos líneas divisorias que unían los fotogramas mientras veía el metraje de la película!
- the brutalist
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Ocho años ha estado trabajando el director en “The Brutalist”. Película situada temporalmente en la década de los años 50 en Estados Unidos. Sigue la historia de un arquitecto refugiado, László Toth, y su esposa, Erzsébet, quienes emigran a Estados Unidos para construir una vida nueva.
El guión no cae en el estereotipo de mostrar el típico sueño americano con aquellos inmigrantes que se convierten en familias americanas ideales durante la posguerra. “The Brutalist” es todo lo contrario.
Y ahora pasemos al sonido de la película. Con “The Brutalist” ha surgido, por primera vez a gran escala, la controversia por el trato de la inteligencia artificial en los diálogos. En esta película se ha usado para clarificar el acento húngaro de los personajes.
El dilema es… ¿Estamos “cambiando” digitalmente la interpretación humana y por tanto no es ya una cualidad atribuible enteramente al actor? o, ¿sí es lícito mejorar la pronunciación de los actores en un idioma difícil de pronunciar?
El editor de la película, Dávid Jancsó, ha defendido “soy hablante nativo de húngaro y sé que es uno de los idiomas más difíciles de aprender a pronunciar”. Adrien Brody, el actor principal, es de origen húngaro, pero no lograba imitar el acento a la perfección.







